
Una de las cosas que se les critica frecuentemente a los perezosos es el dormir hasta tarde. Estuve considerando que una persona disciplinada, no sólamente debe saber cuándo despertar, sino también cuándo irse a acostar. A veces obviamos esto último y extendemos nuestra agenda, sea con cosas provechosas o no, reduciendo así nuestras horas de sueño. Sin embargo, en casi la mayoría de las ocasiones resulta mucho mejor acostarse un tanto más temprano y levantarse por igual más temprano, cosa que los no “matutinos” rechazarían.
Yo por mi parte he encontrado difícil este balance, puesto que por lo general me desvelo haciendo cosas y más cosas, obviando la necesidad de dormir, con lo cual podría tener muchas más energías para el próximo día. Creo que es algo en lo que debería ir trabajando, aunque francamente, hoy no es el día para empezar.
















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