Certeza económica y emprendedurismo actual

El psicólogo argentino Marcelo Manucci habló sobre la complejidad, la estrategia y la incertidumbre en su libro “La Estrategia de los Cuatro Círculos”. Citando al físico y químico Ilya Prigogine (1917-2003), escribió: “Prigogine sostiene que la ciencia se encuentra en un punto crucial, de una nueva racionalidad, que ya no identifica ciencia con certidumbre y probabilidad con ignorancia”.1

Por un lado, encontramos que el mundo está envuelto en un proceso de constante transformación, siendo que el empresariado no escapa de este proceso. Cada vez se suman más factores que añaden complejidad al entorno organizacional, lo cual en la mayoría de los casos trae como consecuencia desconciertos al estar de manos atadas en cuanto a la predicción del futuro se refiere. Por ello es necesario que toda organización se mantenga igualmente en un proceso continuo de redefinición, en el cual la incertidumbre no sea un factor que ahogue la iniciativa, sino que sirva como insumo para la creación de nuevos parámetros. De esta manera, la estrategia tomará un lugar cada vez más trascendente, mientras se abren las puertas a nuevas posibilidades.

Manucci también escribió: “El territorio de las certezas es un simple momento de transición o descanso en el devenir cotidiano”.2 En otras palabras: serán muchos más los momentos de incertidumbre que los momentos de certezas. Estos momentos de certeza son, pues, momentos efímeros y pasajeros que deben ser aprovechados al máximo, no para mantener el status quo, sino para realizar nuevas proyecciones con vista al futuro.

El sistema mecanicista, que preveía una reacción específica para una acción X, se encuentra ante el dilema de la complejidad, que impide predecir con exactitud cual será el efecto de realizar aquella acción. El emprendedurismo actual va de la mano con mayores riesgos, los cuales a su vez pueden traer una de dos consecuencias principales: un aumento en las utilidades que supera las expectativas, o una sustancial disminución de las mismas que ahogue toda la iniciativa privada y/o pública.

Emprender siempre ha ido de la mano con riesgos, y se ha caracterizado a lo largo de los siglos como auténticas aventuras. La incertidumbre se veía marcada en esos dos aspectos de si lo emprendido traería buenos resultados, o si no. El emprendedor actual debe, por ende, ser un planeador cauteloso, sin por ello dejar de arriesgarse por razón de la incertidumbre.

Siendo que el emprendimiento no sólo está relacionado a los negocios y a las empresas en sí, sino a todo proyecto en general, la misma situación aplica a cada una de las eventualidades que provocan una situación en donde el emprendedurismo tiene una participación. Allí entran en conflicto la certeza y la incertidumbre, lo simple y lo complejo, la emprendeduría certera y el miedo a emprender. Si existe una constante redefinición de los parámetros, si se estudia adecuadamente la situación que define el contexto al tiempo presente, si se observan con cuidado las previsiones sobre el futuro, y si el emprendedor vive el presente, visualiza el futuro y aprende del pasado, tiene una mayor posibilidad de obtener buenos resultados según la ventura que emprenda.

Es necesario también aclarar que el aparente fracaso de un proyecto no es sinónimo de un fracaso absoluto del emprendedor. Se dice que Thomas Alva Edison trató cientos y cientos de veces antes de lograr la invención de la bombilla, y afirmó que no había fracasado esas tantas veces, sino que había encontrado igual número de maneras que simplemente no servían. También se le atribuye la frase de que nadie es recordado por las veces en que ha fracasado, sino por aquellas ocasiones en que ha tenido éxito.

Aún cuando la certeza en el aspecto económico y de emprendedurismo sea inexistente la mayor parte del tiempo, el temor al fracaso no debe convertirse en un factor que impida la realización de la labor del emprendedor. Por supuesto: una cosa es previsión y cuidado, y otra completamente diferente es lanzarse a la ventura, sin planificar nada, y ver cómo por simpleza lo emprendido termina siendo un total fracaso.

————————————————–
1. Manucci, Marcelo. La Estrategia de los Cuatro Círculos, Editorial Norma. Bogotá: 2006, pág. 55.
2. Ibid, pág. 207.

~ por jgrullon en 18 Diciembre, 2007.

Escribe un comentario