“La vida no es la vida que vivimos. La vida es el honor; es el recuerdo”. El día a día tiene su impacto, dependiendo de la manera en que se transcurra por esas experiencias cotidianas. La acumulación de historias, cual esponja, es la absorción de lo vivido, de aquello experimentado a lo largo de nuestra existencia. Más que el simple pasar del tiempo, o más que esperar que el calendario marque nuevos días: la descripción de una vida abarca todo cuanto se ha hecho, y la manera en la que se han manejado las circunstancias a lo largo de la misma.
El honor y la fidelidad a los ideales más puros, representan una de las mejores formas del aprovechamiento de una vida, o mejor aún, de la forja de una vida con dirección y sentido. Aún a través de lo difuso de la existencia, el mantenerse firme en tales convicciones crea precedentes que sirven de base para dignificar la vida de una persona.
Todas las experiencias vividas, desde la niñez hasta la senectud, constituyen parte de ello. Lo que no existe no puede experimentar. Lo que existe, en cambio, está sujeto a experiencias, siendo algunas agradables, y otras tantas desagradables.
La vida siempre ha sido motivo de meditación para las grandes mentes. Definir la vida resulta complicado, aunque no imposible. Aquel autor definía a la vida como “el honor” y “el recuerdo”. El fruto del carácter del hombre y la influencia del mismo en la forma en como maneja las circunstancias, formando así las prácticas que serían transformadas en el aspecto memorable de la vida de una persona.
Vivir con convicciones firmes y estar persuadidos de algún ideal, aún cuando este sea torcido, tendrá su impacto en otras vidas. Así ocurrió con Jesús en cuanto a ideal recto, y con Adolfo Hitler en cuanto a ideal torcido. Ambos estuvieron convencidos de algo. Ambos ejercieron un liderazgo en base a sus convicciones. Ambos transformaron otras vidas. Por ello la historia les tiene en su seno como parte de los grandes hombres que la conforman. Vidas de impacto… suficiente como para que sean recordadas por grandes multitudes.



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