Es bien conocido el conflicto que por años se ha librado en la Europa balcánica, donde Kosovo se vio envuelta entre enfrentamientos por su control. Finalmente, el día de ayer, 17 de febrero del 2008, ha declarado su independencia. No obstante, esto no representa una salida definitiva a todo conflicto, sino que más bien es abrir las puertas a disputas internacionales que desde ya han comenzado. España se ha negado a aceptar la independencia del país europeo, alegando “irrespeto a la legalidad internacional”. Obviamente, Serbia, quien ha luchado por mantener a Kosovo incorporada como parte de su soberanía territorial, se niega a aceptar la independencia de dicha nación. Estados Unidos, sin embargo, apoya y acepta esta separación. Ya quisiera ver a España hacer esa clase de declaraciones contra el actuar belicoso, ilegal y poco ético de la nación más poderosa del mundo.
Ahora bien: los procesos independentistas casi siempre han causado grandes disputas. La existencia de un proceso de este tipo en pleno 2008 puede que no escape de esta situación. La comunidad internacional ha de volcarse en el análisis propio a esta problemática, buscando una solución que sea adecuada a los fines de la paz y la preservación de la seguridad en la región balcánica.
Hasta el momento, debido a que no le he dado un seguimiento exclusivo a esta temática, me niego a dar mi opinión personal respecto a la independencia de Kosovo. Por ello prefiero esperar, observando lo que suceda de aquí en adelante y examinando los asuntos relativos a este tema que puedan surgir en los próximos días.



Comentarios recientes