No soy sociólogo, político, economista ni nada por el estilo. Sin embargo, como dominicano tengo el deber de contribuir con el desarrollo de mi país, ya sea haciendo críticas y/o reflexiones que muevan a otros a actuar, o siendo yo mismo parte de la solución del problema a través de la acción directa. En esta ocasión me propongo tratar un tema de vital importancia para la nación: el problema de la educación en la República Dominicana. Este se vendrá desarrollando en diversas entregas, conforme se citen las causas principales del mismo, de alguna manera llamando la atención y poniendo una vez más el enfoque en la resolución del mismo como un asunto de gran urgencia si es que en verdad se aspira al progreso.
Creo que para nadie es un secreto mi amor por la justicia social, sin por ello llegar a ser defensor de prácticas asistencialistas y clientelistas que más que nada fomenten la existencia de una oclocracia. No obstante, es necesaria la intervención del Estado para resolver la crítica situación en que se encuentra la educación del país, tanto a nivel público como a nivel privado.
Pudiendo citar en primera instancia uno de los factores principales en la existencia de dicho problema, cabría mencionar la baja inversión gubernamental e incentivo estatal en materia educativa. En una gráfica publicada en el Semanario Clave el 20 de diciembre del 2007 (Pág. 6), se observa que desde 1995, el gobierno que más ha invertido en salud y educación ha sido el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, durante los años 2001 y 2002. En el 2003 y el 2004, la situación es distinta debido a la crisis económica producto de la quiebra de los tres grandes bancos a causa de las prácticas fraudulentas efectuadas en los mismos.
Aún cuando el PRD tuvo los mayores gastos sociales en este sentido, nunca se llegó si quiera al 4% del PIB en el caso específico de educación. A lo sumo alcanzó un 2.93% del PIB.
La baja inversión gubernamental en el sector educación ha provocado gran parte del problema por el que atraviesa este sector, ya que no cuenta con los recursos suficientes para el cuidado de sus planteles, la compra de pupitres, pizarras, y otras cosas necesarias para la normal impartición de la docencia en las aulas de la República Dominicana.



Comentarios recientes