Es lamentable la situación que vive la República Dominicana. El pseudo-dictador que tenemos por presidente, Dr. Leonel Fernández, tiene el arrojo de decir que el desarrollo de los pueblos se debe a los impuestos, y que si no hay presión tributaria suficiente, no hay desarrollo. En otras palabras: Aumentemos indiscriminadamente los impuestos para “ser desarrollados”.
Pero esto no es lo que más preocupa. Lo que preocupa es que sea capaz de utilizar los recursos del Estado, defender la violación a la Constitución, convirtiéndose así en un presidente ilegal. Lo digo, lo sostengo, y si es necesario, moriré recalcando esta verdad. Leonel Fernández ostenta un poder usurpado, cuyas acciones, como dijo el candidato vicepresidencial del Partido Revolucionario Dominicano, R. José Joaquín Puello, en otro país equivaldrían a su dimisión.
En la República Dominicana, sin embargo, no hay ley. ¿Quién haría dimitir al presidente? Es más: ¿Por qué se ha inclinado el sistema judicial a los caprichos del oficialismo, sin condenar las acciones inconstitucionales provenientes primeramente del caso del préstamo ilegal por US$130,000,000 en el contrato con la Sun Land Corporation, y a seguidas, por las demás acciones violatorias de la igualdad y que atentan contra la democracia en todo aspecto?
Vuelvo y digo: Podrán decir lo que quieran para defender a este hombre, pero yo me mantendré firme hasta la muerte, oponiéndome a quien no merece estar en el poder, y que por demás, para mí no tiene ni autoridad, ni es ya presidente de la República. Es un usurpador del poder, un mentiroso, un sinvergüenza, y un violador sistemático de las leyes.
Da pena que la Suprema Corte de Justicia sea tan tolerante y pasiva ante escándalos de corrupción tan grandes como los que se observan. ¿Y ahora qué? ¿Dejar que el país viva bajo la tiranía del peledeísmo? Que lo hagan los traidores a la patria, pero como dice el himno nacional: “Ningún pueblo ser libre merece, si es esclavo indolente y servil.”
Yo, por mi parte, no me inclinaré ante la gran bestia. Lucharé por la constitucionalidad. Batallaré hasta la última sangre en favor de los principios. Que sirvan los idólatras e ignorantes al traidor a la patria que tiene el país por “presidente”, pero como dice la Palabra de Dios: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”.



Comentarios recientes