La verdad no se vende

    En mis recientes andanzas por la así denominada “blogosfera” (o “blogósfera”, para algunos, tratándose del conjunto de blogs existentes en la red), me allegué a dos interesantes artículos que creo representan una síntesis excelente de mi pensar. El primero de ellos, titulado “El partido único”, es de la autoría de Enrique Moral: un Consultor Estratégico español, residente en Madrid, pero que se ha nacionalizado dominicano. El segundo se titula “Un voto digno nunca pierde”, escrito por el cantautor dominicano Víctor Víctor.

    Moral hace una afirmación cuya conclusión es sorprendentemente cierta. Cito:

“A pesar de ello el PLD trata de grabarle a fuego en el cerebro a la gente que debe unirse al que dicen es futuro ganador. Se está tratando al pueblo de una forma desconsiderada, recordando tiempos de dictadura donde la ausencia de educación hace más fácil la victoria (véase evolución del % del PIB destinado a la misma)” (Enrique Moral. El partido único. Elecciones Dominicanas.com, 21 de marzo del 2008).

    Se trata de una declaración que enfatizo y recalco. “La ausencia de educación hace más fácil la victoria”. Así se puede tratar al pueblo como bestias, arreándoles por el camino que mejor les parezca a la alta dirigencia política, y sobre todo en manos de personas inescrupulosas, temerarias, que ni tienen vergüenza, y al parecer, que ni siquiera son capaces de razonar.

    Moral también dice: “Desde estas líneas, me solidarizo con los que tratan de hacer de la República Dominicana un país libre y mejor cada día. Eso pasa por el cumplimiento de las leyes y la primera de ellas es la Constitución” (Ibid.). Precisamente, esta es la bandera que he estado levantando: la bandera de la justicia y el derecho; del honor, del cumplimiento de la Constitución, siendo, como él dice, “la primera de las leyes”.

    En el artículo escrito por Víctor Víctor, se realiza un llamado a que la juventud tome conciencia y acción: “La juventud tiene la palabra; o se enrola en la seguidilla del egoísmo político; o se pierde en el silencio indiferente; o acompaña a Guillermo a subvertir el orden, a ponerle pasión a sus vidas y aclarar que aquí vive gente que no aprueba lo que se hace” (Víctor Víctor. Un voto digno nunca pierde. Elecciones Dominicanas.com, 23 de marzo del 2008).

    He reiterado y reafirmado en un sinnúmero de ocasiones, que mi voto no va por quien “tenga las posibilidades de ganar”, y mucho menos lo ejerzo, como hace la mayoría, “por miedo a perder”. Mi voto va por el que represente los mejores intereses de la nación, evidenciado en su conducta a lo largo de los años.

    El cantautor finaliza diciendo: “Decidámonos a votar y al momento de echar el voto hagámoslo como un escupitajo al rostro de la falsedad que nos rodea. Un voto digno nunca pierde. Guillermo presidente”. Y esa es la esencia de todo. El voto digno no es un voto perdido. El voto digno no es una escoria. El voto digno es honor, patriotismo, dignidad, verdad, pureza, y aún amor.

    Haciéndome eco de ambos autores en los escritos citados, se resume a grandes razgos lo que pienso de la realidad política actual de la República Dominicana, del patriótico y cívico deber que tiene el pueblo dominicano de abrir sus mentes hacia la verdad que les rodea, de cambiar el curso de la historia, dejando a un lado el abandono y abrazándose a una nueva esperanza. Y claro, como dicen las Sagradas Escrituras:

“Compra la verdad, y no la vendas; la sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.” (Proverbios 23:23)

~ por jgrullon en 24 Marzo, 2008.

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