Sea el ejemplo y hable, y si no, calle
Aristóteles señalaba a la oclocracia como una de las degeneraciones de la democracia, en donde las muchedumbres gobiernan en base a lo irracional por causa de la acción de la demagogia. No hace falta dar muchas vueltas en nuestras cabezas para llegar a la conclusión de que el intento de democracia de la República Dominicana ha degenerado desde hace tiempo en una oclocracia. Y más en el presente período electoral.
El pueblo idealiza a un “líder” que a cada momento contradice sus propias palabras. Una mente lógica alejaría sus pasos de él tan pronto como una situación como esa se presentara. Pero claro: vivimos en un país sin educación y sin cultura, donde la gente se deja engañar por frasecitas, colorcitos, banderitas y el masivo uso de recursos del Estado en propaganda política.
Para frenar la oclocracia es necesario que el pueblo despierte a la realidad; que aterrice; que la gente comience a respetarse a sí misma y a la patria, dando el debido respeto a la Constitución y a las leyes, negándose rotundamente a contribuir con la atrocidad que se ha impuesto en la nación dominicana. Se necesitan gobiernos nuevos; diferentes, y no gobiernos que crean que pueden justificar la corrupción a cambio de obras públicas.
El dominicano que no ve esto, no tiene derecho a protestar por nada dentro de su país. Es tan culpable como quien activamente corrompe la institucionalidad de la patria. Así no podemos seguir. Sea el ejemplo y hable, y si no, calle.




Pensador, no solo en Republica Dominicana se vive una oclocracia, acá en Colombia tambien estamos en las mismas, pero cual es la solucion? la educacion? sí, pero mientras esa muchedumbre sigua en el poder, es poco lo que se puede hacer. solo queda esperar a que bombas caigan sobre la falsa democracia y de los escombros, renovar esta corrupta sociedad
Correctísimo, y la batalla será ardua y difícil, aunque la causa noble y abnegada.
Gracias por la visita.