La ingratitud de los dominicanos

En el día de ayer, rumbo a la universidad, tomé como de costumbre el transporte público. Tras abordar aquel vehículo, escuché a una señora demandando de mala manera al chofer que le cobrara por debajo de lo que establecía la tarifa:

-Mire: ahí tiene RD$20. Más de ahí no le voy a dar.
-Pero señora, el transporte subió hace más de dos semanas. La ruta suya ahora cuesta RD$25- le respondió el chofer.
-¡Ningún RD$25! Usted me va a cobrar a mí RD$20. ¿Yo no viajo todos los días? Yo viajo todos los días. Esto no es así, ustedes no pueden subir la tarifa así por así- protestó colérica la señora.
-¡Ajá! Uno quisiera cobrarle al pasajero más barato, pero no podemos, mi doña. Cuando el pasaje estaba a RD$10, uno podía defenderse más. Las gomas costaban RD$300. Los repuestos y el gas costaban menos. ¿Pero y ahora? Las gomas andan por los RD$1,200, y todo está mucho más caro- trató de defenderse el chofer.
-¡Usted se equivocó! ¿Acaso todo no sube para nosotros también? ¡Ustedes no pueden subir la tarifa!

Yo me quedé negando con la cabeza. La verdad es que no podía permanecer más tiempo callado viendo como aquella impaciente mujer acababa con el pobre chofer. Por ello tuve que acudir en su defensa:

-Mire señora: los sindicatos y organizaciones choferiles no suben el pasaje así porque sí. Hay razones detrás de esos aumentos. ¿Usted cree que a ellos le convienen que la gente tenga que exprimirse más los bolsillos? Más fácil cogieran una OMSA, pero la necesidad los obliga a aumentar los pasajes. ¿Usted quiere pasaje barato? Díganle al gobierno que baje los impuestos. Pero no: es que este pueblo está lleno de gente indolente. Cuando hacen huelga general, no la apoyan, y entonces quieren que todo se los resuelvan fácil: precios bajos, pasaje bajo, y no presionan al gobierno. Así no se puede.

La señora tampoco se pudo quedar callada:

-Yo entiendo lo que tú dices, pero ellos no pueden subir la tarifa así por así.
-Es que no la están subiendo así por así- le dije-. Ellos también tienen más costos, y tienen que cubrirlos. Ya no aguantaban más, y sobre todo ahora que el gobierno elimina las asignaciones de gas subsidiado a las organizaciones de transporte. Pero nada: Fueron ustedes los que votaron por el “progreso”. ¡E’ pa’ lante que vamos! ¡Sigamos pa’ lante con Leonel!

Varios de los pasajeros se rieron. Otros sólo se limitaban a decir: “Así es. Que coja ahí el pueblo por masoquista”.

Y la verdad es que el aumento en los pasajes del transporte público a mí me afecta de manera directa, pero también hay que entender las cosas desde la perspectiva de los transportistas. No se puede satanizar a los choferes de carros públicos cuando es el gobierno el que por nada del mundo quiere reducir los impuestos.

La gente sabe que soy un anti-peledeísta acérrimo, pero no por ello estoy defendiendo a los transportistas. Es que los transportistas son parte del pueblo, y, oh, sorpresa: cuando el pueblo está dormido en los laureles de la ignorancia y la indolencia, son los transportistas los primeros que se encargan de protestar por la mejora de la calidad de vida del pueblo. ¡Qué ingrato es el dominicano!

~ por jgrullon en 2 Julio, 2008.

Una respuesta to “La ingratitud de los dominicanos”

  1. bueno, eso si e verdad. en este pais la gente es bastante ingrata. aki nosotros no sabemos luchar por lo ke tenemos, y por eso corremos el riezgo de perderlo algun dia. peor de todo es ke no luchamos por lo ke tenemos para defenderlo y cuando nos lo kitan entonces tenemos el grito al cielo. yo creo que es mas cobardia ke ingratitud, aunque todo es parte de la misma moneda.

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