Faltan menos de siete días para que llege el año 2009, cerrando un 2008 marcado por los afanes del petróleo, las elecciones en los Estados Unidos, que esto, que lo otro… cosas que nos absorbieron y nos hicieron preocuparnos en demasía, ya sea por simple temor o por exagerada expectación ante lo que desconocíamos y queríamos saber.
Cierra el 2008 con una Suprema Corte de Justicia que declara inconstitucional el acuerdo del gobierno peledeísta con la Sun Land, y que sin embargo se niega a tomar medida alguna porque los querellantes no tenían “calidad” (?).
Cierra el 2008 con una de las más graves crisis económicas a nivel mundial, iniciando por los Estados Unidos y afectando a buena parte del mundo.
Cierra el 2008 con sueños frustrados… un 2008 sin fuegos artificiales… un 2008 sin Roncierto frente a la Suprema Corte de Justicia (porque parece que sólo es sagrada para las prostitutas que ofrecen sus servicios frente a ella por la noche)… un 2008 sin hombres como Caamaño para rebelarse y poner un alto a los abusos del gobierno… un 2008 con un gobierno indolente, violador de la ley y defensor de delincuentes.
¿Qué nos queda? Podríamos llenarnos de la más triste desesperanza, pero también podríamos hacer renacer nuestras esperanzas. Muchos sueños quedaron frustrados. Podemos crear nuevos sueños… o podemos rescatar de las cenizas aquellos sueños que pensamos nunca alcanzaríamos. Podemos soñar con una República Dominicana en donde se respete la ley: eso comienza con la inversión en verdadera educación. Podemos soñar con políticos honrados: eso depende de si el pueblo es capaz de castigar la corrupción de sus gobernantes. Podemos soñar con una patria justa: eso depende de si presionamos a los encargados de impartir justicia a asumir su rol sin interferencia de cuanta influencia foránea nuble o afecte su juicio.
Un año 2009 que trae, como todos los años, vaticinios negativos. Transformemos tanta negatividad en luces que iluminen nuestras sendas. Cambiemos pensamientos negativos por pensamientos positivos. Recobremos las fuerzas. Vamos en pos de ese mañana que deseamos para nosotros y para nuestros hijos. Avancemos por los linderos de la honradez y la justicia social. Que seamos nosotros ejemplos para las futuras generaciones: la generación que cambió a la República Dominicana; la generación que acabó con la corrupción política en nuestro país; la generación que supo detener al gobierno y ponerlo en su lugar.
A todos les deseo un feliz año nuevo, y para este 2009: verdad, visión, fuerzas, decisión… ¡y adelante!






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