Entrañables amigos me han cuestionado sobre por qué no he escrito nada sobre la llamada “Cumbre de las fuerzas vivas del país”; que si es que en secretismo la apoyo; que si temo oponerme a ella; o que si, sencillamente, carezco de una opinión al respecto. Yo creo que no es necesario decir nada sobre ella. Las propuestas y soluciones a los problemas del país están en papeles e ideas desde hace varios lustros. Sin embargo, no ha habido voluntad política para ponerlas en acción. ¿Qué significa? Que esta cumbre no es más que otra orgía sin sentido… un carnaval caligulesco o una especie de circo nacional.
Sobre la participación o no participación del Partido Revolucionario Dominicano en la Cumbre, mi opinión es que le conviene no participar. No es mía la idea de que al Partido de la Liberación Dominicana le gusta peledeizar lo bueno y perredeizar lo malo; el éxito de las propuestas surgidas en la cumbre serían atribuidas al PLD, mientras que los fracasos se le atribuirían al PRD. Y luego de las continuas satanizaciones y provocaciones del PLD al PRD, lo menos que el PRD debería hacer es dejar que el PLD transite su propio camino. ¿Para qué ser partícipes del ridículo con grandes cumbres que nada resuelven, cuando el país se cae a pedazos? Que se dediquen a resolver sus contradicciones y problemas internos, y que se preparen para las elecciones del 2010, porque aún le queda mucho por lograr para resultar vencedores en las mismas.
¿Quiere decir que de la Cumbre no se sacará nada bueno? No necesariamente. Pero para un gobierno que hizo consultas populares y desconoció la voluntad del pueblo, que se ha caracterizado por un actuar fascista y poco democrático, que ha dejado en papel cientos y cientos de promesas que no ha sabido cumplir, se puede asegurar que la vasta mayoría de las buenas propuestas que surjan de la Cumbre quedarán en el olvido.









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