Por José A. Grullón
Solemos descalificar a quienes piensan de manera diferente a nosotros, o más bien, no sólo de manera diferente, sino opuesta. Con esta descalificación pretendemos ignorar lo que dicen, no prestarle atención a lo que plantean, o no estudiar a fondo lo que argumentan. Ha sido, por ejemplo, mi situación con Adolfo Hitler, personaje que debido al amplio rechazo que recibió y recibe por parte del mundo, también logró que yo le rechazara. No obstante a esto, decidí comenzar a leer su “Mein Kampf”, “Mi Lucha”, para conocer su forma de pensar y la base sobre la cual sostenía sus ideas.
Aclaro, por supuesto, que no hago una apología al personaje ni a sus ejecutorias, aunque como todo personaje tiene sus luces y sus sombras, puesto que son innegables sus dotes como gran orador y conductor de las masas, así como estratega político y militar. Sin embargo, me pareció interesante un fragmento, en especial bajo las consideraciones que personalmente he hecho en torno a la realidad de la putrefacción política en la República Dominicana, y el desinterés generalizado de la población en transformar la sociedad toda. Cito:
La burguesía ve tranquilamente cómo en el teatro y en el cine, y mediante la literatura obscena y la prensa inmunda, se echa sobre el pueblo día a día el veneno a borbotones. Y sin embargo se sorprenden esas gentes burguesas de la “falta de moral” y de la “indiferencia nacional” de la gran masa del pueblo, como si de esas manifestaciones asquerosas, de esos filmes canallescos y de tantos otros productos semejantes, surgiese para el ciudadano el concepto de la grandeza patria.
No hay mucha diferencia entre eso y la realidad nacional en República Dominicana. El pueblo, sedado por los entretenimientos, la banalidad y la falta de fe y voluntad para transformar al país; y entonces surge un personaje como Adolfo Hitler para realizar las transformaciones que él personalmente considera necesarias. Yo no dudo que algo similar pueda pasar en el país. Si los hombres de bien no son quienes hacen lo que hay que hacer, serán los hombres de mal los que harán lo que a su juicio es lo que hay que hacer. ¡Cuidado!












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